20.3.17

CONFIEP: ¿alguna mejora?

Germán Alarco
(Diario Uno, 18/3/2017, p. 10)

Se acaba de cambiar la dirección del principal gremio empresarial del país que agrupa a diversas organizaciones sectoriales y regionales. Su nuevo Comité Ejecutivo 2017-2019 está liderado por un ex presidente anterior proveniente del sector minero y sus dos vicepresidentes vienen del sector financiero. Ya se tienen algunas ideas de lo que será su gestión a través de diversas entrevistas concedidas a la prensa nacional. Como nota singular sigue llamando la atención que este gremio no tenga entre sus miembros a ADEX, la Sociedad de Industrias y a la Sociedad Peruana de Hidrocarburos. Tampoco nos vamos a referir a las características personales de su nuevo presidente o como estas difieren del anterior y desarrollar hipótesis sobre el porqué fue designado en esta coyuntura económica y sociopolítica tan particular.

En lo positivo se resaltó la importancia de dar un mensaje de optimismo para luchar contra la pobreza y contribuir con el país; la que ha sido opacada por los escándalos de corrupción y de “sinvergüencería”. En segundo lugar, se pretende transmitir estabilidad, ya que las empresas nacionales e internacionales no invierten cuando hay inestabilidad. Se postula que la economía crezca 3.5% en 2017 y se  reconoce la importancia de dialogar con la dirigencia de los sindicatos (aunque sólo se destaca que en el ámbito de Consejo Nacional del Trabajo).

En lo negativo se repiten los lugares comunes. Se prioriza la importancia y capacidad de arrastre del sector minero sobre la industria, aunque luego se destaca la relevancia del desarrollo multisectorial y de la inversión nacional. Se insiste en que los proyectos mineros no avanzan por confrontaciones sociales, olvidando que la caída en los precios internacionales desde finales de 2012 postergó su ejecución a nivel internacional. También, en el tema de flexibilizar el mercado de trabajo a través de regímenes de contratación temporal olvidándose que 2/3 de los trabajadores formales se encuentran bajo estos esquemas especiales. Se pretende un sistema de vacaciones que inicia con una semana anual, que luego se extiende a 15 días, pero no se comenta que este sólo se aplica al sector privado en México.

Para la CONFIEP la culpa del bajo crecimiento se encuentra en los trabajadores, tal como se postuló en la teoría económica neoclásica hace más de 100 años atrás y se repite en las diversas vertientes actuales comprendidas en el neoliberalismo. Siguen ignorando que los trabajadores no solo son costo de producción, sino fuente de demanda e ingresos. Se olvidan como siempre de la necesidad de procurar una sociedad sin desigualdades extremas, de promover una economía más competitiva y de coadyuvar a un nuevo consenso económico-social donde todos importen, no sólo ellos.